Políticas en precario

Mientras se suceden las manifestaciones en apoyo de la lucha saharaui por toda la geografía  española, el gobierno no condena los graves hechos ocurridos porque “nadie los condena”. Tampoco parece que se van a suprimir al ciento por ciento las páginas de los periódicos destinadas a anuncios de prostitución, puesto que la prensa “no está preparada” para suprimir una de las fuentes de ingresos más importante para que algunos rotativos de gran tirada no vayan a dar en la bancarrota. La Iglesia va a seguir recibiendo subvenciones millonarias por parte del Estado, porque según Zapatero no estamos preparados para todo lo contrario; esto es, no hay consenso para una sociedad organizada aconfesionalmente. Claro que tampoco aquí termina la falta de preparación, o si no hagan la prueba de mentarle al gobierno la urgencia de hacer una reforma de la ley electoral para que un millón de votos no valga tres escaños mientras trescientos mil votos valen diez; se iban a quedar con ganas de decirles que el pueblo no está preparado para entender que dos y dos no son cuatro, lo sumes cuando lo sumes. Gaspar Llamazares pasó por ello y lo sabe de primera mano. El caso es que esté o no esté preparado este gobierno para llevar a término el ideario programático por el que se presentó a las urnas en los últimos comicios, se pone de manifiesto que las poltronas ministeriales sí están preparadas para aguantar las posaderas del preparado y muy bien preparado apoltronamiento de los políticos en el poder establecido que a riesgo de la salud política general obstaculiza la circulación del organismo plural “conjunto de todos los ciudadanos de la nación”, hasta poner en peligro el auténtico sentido participativo de toda democracia. Habría una manera fácil de invertir las tornas y sería que los que sí están preparados  se pusieran en el lugar de los que no están preparados y todos los demás, ocuparan una poltrona. Ustedes me dirán que no habría bastantes plazas para todos, pero ¿y las expectativas de trabajo que se abrirían bajo el lema “Ni un ciudadano sin una poltrona”, fabricando sillas congresuales para toda la gente a quienes los cuatro preparados tienen por no preparados?

¿Nos estamos equivocando de guión y quienes nos hablan así son personajillos en blanco y negro de Villar del Río que nos recitan “Americanos”,  en el estribillo de bienvenida a Mr. Marshall?

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