belen.es

-No sabes con qué quedarte, con el portal de Belén que ha montado Leo Bassi parafraseando el Belén el de verdad o con el portal de Belén de aquí, que también sacan de quicio lo suyo las memeces.

-Ah, ¿le han puesto portal y todo a Belén Esteban en la caja tonta?

-No; la televisión ya es bastante belén todo el año; ahora le han abierto web en la red; para los adictos al contenido basura; según se mire es una fórmula de reciclaje: así se convierten en autistas.

Chan Chan

El masivo ataque intimidatorio hacia Wikileaks es intolerable, recuerda avaaz. Lo es. Hay muchas cosas que son verdad, y nadie mueve un dedo por mostrar su repulsa, cosa que acredita aún más el alto valor de ciertas peticiones. Probablemente, la inmensa mayoría de los humanos sufren masivos ataques intimidatorios a sus derechos individuales tan a menudo y tan injustamente, que pronto hasta los mismos animales habrán perdido la capacidad de oponerse a nada que se le pase por la cabeza al gobierno; el desánimo ha empezado a hacer mella en nosotros hasta el punto de convencernos que tanto la actitud combativa como la pasividad más recalcitrante nos conducirán sin variaciones al mismo idéntico resultado, que el destino de nuestras vidas no nos pertenece, que lo deciden entre cuatro mangantes tóxicos. Nuestra salud entra en estado de alerta llegados a este reconocible punto depresivo. Hablar de crisis y hablar de salud es todo lo mismo. Dice E. Punset: “Si una persona no tiene trabajo, puede tener estrés, y detrás del estrés hay una hormona, la cortisona, y la concentración excesiva de la cortisona puede dañar estructuras cerebrales y puede afectar a determinados neurotransmisores… Cuando hablamos de violencia y hablamos del cerebro, no estamos dejando fuera los factores sociales. Los factores ambientales son tan importantes que pueden alterar la maquinaria fundamental a través de la cual podemos construir un mundo mejor: el cerebro”. Suscribimos totalmente estas palabras, aunque los primeros que las deberían tomar en cuenta son los representantes del pueblo. Nunca podremos entender que el cerebro de un gobernante transcriba de sus neuronas un modo honesto de hacer justicia universal, pero en la realidad puntual opte por hacer caso omiso de ese dictado neuronal, alegando que el pueblo “no está preparado”, como en la negativa del Psoe para corregir la proporcionalidad territorial en número de diputados. Es como decir que hay cerebros y cerebros; que los cerebros privilegiados –en este caso, los suyos- no deben imponer su criterio a los decadentes cerebros de las masas. Según esta regla de tres, es un acto de perfecta inutilidad ir a votar un ideario programático chulo, porque a la mínima de cambio, los cerebros que están ahí para dar cumplida satisfacción a ese programa, se rasgan las vestiduras a la menor contrariedad, para pasar a defender el ideario de todo lo contrario; o sea, si te he visto, no me acuerdo. Ante esta afrenta a nuestra individual y colectiva materia gris, a los ciudadanos de a pata nos queda siempre el recurso de confiar en la justicia como estamento completamente independiente del estamento ejecutivo; claro que si la precariedad democrática del aparato judicial es tan alarmante como en nuestro caso, ya podemos plegar velas, y el que no se atreva a entrar en la respetable corriente de fuga de cerebros, que se conforme con hacer como si no tuviera cerebro alguno y que se deje gobernar. ¿O es que a estas alturas hay todavía quien cree que el gobierno socialista no se deja influenciar por ciertos interesados cerebros que desde siempre y ad infinitum han proclamado la minoría de edad pensante del pueblo soberano? En la carrera loca hacia el mesianismo político aneuronal, no hace falta ni hacer un referéndum para que el pueblo decida si quiere o no quiere tener cerebro; seguro que votaría que no por la directa; y si el pueblo vota que no desea tener cerebro para nada, díganme Ustedes qué sentido tiene hacer elecciones y qué sentido tiene seguir representando que somos un país democrático de verdad. Y aquí se abre una auténtica disyuntiva: ¿es mejor demonizar a los sesudos economistas que por activa y por pasiva advierten, aconsejan y ponen en antecedentes al gobierno del berenjenal en que nos está metiendo con los impopulares supositorios económicos que viene aplicando desde hace un año y, a las clases de rentas bajas? ¿Es mejor demonizarlos y tirar por la vía tiránica de disponer del propio pueblo como lo hacen los déspotas con pedigree, o hay que volver de Alto Cedro para Macané y regenerar la ruta del consenso, adonde el abandono es tal que ya nos han empezado a picar las arañas y todo?

La perrita Marilin

La perrita Eva

Tobi

Lisa

Puppie & Filou, y veintiocho firmas más