Amapola y los aviones

http://www.youtube.com/watch?v=ZL4ky8OWspo&feature=related

Clara Valverde es escritora, maestra y algunas cosas más.  Claro que mucho de esto se le quedó anclado en otra era. Otra era que algún día fue, hasta que adquirió la SFC y, como si dijéramos, entró en una involuntaria nueva galaxia. Esa enfermedad “nueva” que es un azote en ámbitos preferentemente correspondientes al mundo industrializado -y principalmente para las mujeres, que la sufren en proporción de 3 a 1, respecto de los hombres-, es una enfermedad cuyo reconocimiento como tal aún está restringido territorialmente a una abrumadora minoría de países. Yo imaginaba que Clara Valverde, la autora de la novela (no está en pdf, no pierdan el tiempo en buscarlo) “En tránsito de sueño en sueño” era otra. ¿Pero es verdad? ¿Se trata de la misma Clara Valverde? Un trago difícil, oh yeah. Como la misma enfermedad. Difícil. Difícil tan difícil como aceptar que, por su cuenta y riesgo, nuestros cuerpos actúen a modo de vainas de las que se desprenden otros cuerpos secundarios que se desentienden y evaden de su entidad original. Se van pal pueblo. Toman las de Villadiego. Se abren. Se abren, y ahí te quedas cáscara; y tómatelo como gustes, que a mí plim. Amapola y los aviones es un documental que trata de este síndrome y su dolorosas consecuencias. Aunque en el yutu de 3:46 m. que incluimos, no se empiece a hablar hasta el minuto 0:32, les invitamos a que le presten atención. Quien nos habla es la misma Clara. Y su discurso nos trae a la memoria el cuento del Conde Lucanor De lo que contesció a un omne e a su fijo. Los servicios sanitarios, el entorno social y la administración pública, por muy los iletrados que se hagan, conocen muy bien ese cuento del burro. Pero la enfermedad es de verdad. No es cuento. La enfermedad va minando por dentro; va minando por fuera; va minando por fuera y por dentro; todas las variantes y más. Según la modalidad que le pille a la enferma o al enfermo, lo que se constituye en rasgo inalterable del deterioro físico y neuronal para ella/él es que la enfermedad viene minando y que la enfermedad va minando. Si los deseos son seres vivos y pueden curar, ya está el hecho minúsculo y mayúsculo. Hecho, Clara. Anímate. Te deseamos lo mejor.

Every day is a winding road

Gabrielle Giffords, versus Sarah Palin

A este mundo le convendrían muchas Erin Brockowich para enmendar la plana; gente que entra en contacto involuntario con la mentira como la forma más doméstica de circular por la vida y que ya desde el primer encuentro le echa el ojo y le empieza a seguir los pasos sin darse un respiro y anotándolo todo, para que se le haga un poco de justicia a la verdad; un poco de luz y un poco de taquígrafos. Ante el atentado sufrido por la congresista demócrata por Arizona, Gabby Giffords, una política abiertamente en defensa de la reforma integral profunda de la sanidad pública – y seis personas definitivamente muertas en el atentado-, es lógico que las miradas se dirijan hacia el oponente partido ultraconservador Tea Party. ¿Por qué? Lo primero, por una cuestión de equidistancia ya que se trata de un partido que defiende los intereses opuestos, o sea del capital privado y que en sus intenciones está la compra e inversión en hospitales y clínicas privados y su absolutismo en el predominio en una industria farmacéutica también privada; un partido que, por tanto, no está dispuesto a repartir los beneficios del trabajo en una infraestructura sanitaria fuerte que dé cobertura a toda la ciudadanía. Además, hay también una cuestión de simetría; Gabrielle Giffords es una mujer y la jefa de los partteas es una mujer; ambas comparten el mismo perfil de edad y fotogenia; ya sabemos que en gran número de casos, y máxime tratándose de mujeres, la rivalidad entra por el físico. Aunque preferimos hablar de medidas políticas guapas más que de personas políticas guapas, nos seguimos acordando de Erin B.  y deseamos con todas nuestras ganas que ese personaje en cuya piel tan bien se puso la Roberts siga representando a la mujer media norteamericana que planta cara a la injusticia porque esa es su forma de vivir la vida. A este lamentable paso, para recibir una asistencia médica como es debido, la ciudadanía norteamericana acabará teniéndose que ir a Cuba; más por menos, imposible.

You´re innocent when you dream

El revuelo que está causando la ley antitabaco no deja de ser en cierto modo como el árbol que impide ver el bosque. You´re innocent when you dream, afirma Tom Waits en la banda sonora de esa película inolvidable que es Smoke. Laundida aporta al topic un poco de humor; negro, pero cargado de razón; y si no, que se lo pregunten a los habitantes de la Petroquímica, en el cinturón industrial de Tarragona ciudad.

“Mientras ellos se acostumbran a los nuevos hábitos, abramos el ojo y fumemos nosotras hasta ponernos las botas de lo que no es tabaco; y más de noche, que todos los humos son pardos”.

Que es lo que contemplo, templo

El raro ejemplo en esta fábrica admiro y mientras admiro, miro que es lo que contemplo, templo.

(Juana Inés de la Cruz)

A lo primero, cuando me acababa de tirar a la piscina de Internet y ni siquiera sabía lo que era un blog, una bitácora,  venga a meter preguntas en el buscador –que tampoco sabía que se llamaba buscador- y venga a darle al intro -tecla maravillosa que te metía en un acto de magia para ti solita en un par de poderosísimos segundos-, me encontré con un blog de un profesor de instituto que hablaba de sus clases públicas y de sus cosas particulares. Creo que se llamaba Gómez de apellido; lo creo porque estaba yo metiendo Carmelo Gómez en el qué se le ofrece del buscador, a ver qué me ofrecía. Empiezas a buscar información sobre un topic sin mayores complicaciones, como por ejemplo un actor que te cae bien y terminas en el año que viene de las islas Navidad, que todo lo celebran con una hora de antelación. Debo estar hablando del año la pera, porque hoy he repetido la operación y Carmelo Gómez, el actor, tiene varias direcciones web para escoger. En el hipotético año la pera de mi experimento –las cosas pasan mucho más deprisa en la vida virtual que en la real; de hecho la vida virtual ha vuelto totalmente obsoleta a la otra-, no tenía ninguna. Sí, seguro que el chico se llamaba Gómez y a más a más, le sacaba un parecido inequívoco al mismo Carmelo. Ni corta ni perezosa, me metí en comentarios y le pregunté con la mayor delicadeza que sé dar de mí, en eso sí me manejo como pez en el agua, si acaso era familia del actor. Enseguida me contestó; en un tono muy alegre y empático, me decía que no era la primera vez que le hacían la pregunta (uno), y que ya le gustaría a él tener un vínculo de familiaridad tan cercano como el que facilita la familia con un intérprete a quien tenía en alta estima (dos). Así me encontré de buenas a primeras –simetrías de la vida- con una persona a quien no conocía de nada (uno) y un mismo objeto de culto verdadero a compartir que no fuera su novia (dos). Perdí las señas de este chico en uno de los frecuentes naufragios que me dejaban sin el viejo Compac  por unos cuantos días hasta que el servicio técnico –como odio este par de palabras-  me lo reparaba mandando de paso  mi  lista de mails y mis direcciones electrónicas al zorro carajo. Ahora que me gustaría escribirle para linkearle el blog de su homónimo por partida doble (nombre y parecido), y lo busco y no lo encuentro, de quien más me estoy acordando es de las maldades que el fastidioso servicio técnico se gastaba por aquel entonces con los navegantes novatos. Pondremos un yutú de El perro del hortelano, para quitar el mal sabor de boca. Y con el dibujo extra de Carmelo (by Laundida) y un bizcocho, hasta mañana a las ocho.

Perri Lin