Sag mir wo die blumen sind

La frase de Churchill “Cada pueblo tiene los gobernantes que se merece” es, para A. Orejudo una frase acertada pero incompleta; discrepo: a mí, me parece un completo desacierto; aún me lo parece más, mientras el pueblo no pueda ejercer ningún mecanismo de poder sobre sus gobernantes, que sólo cuando la energía fluye en ambos sentidos podemos hablar de democracia, y la democracia es algo muy diferente del empoderamiento de los gobiernos salidos de unas elecciones generales que se realizan cada cuatro años y que pueden llegar a convertir esos cuatro años en una auténtica encerrona para los votantes. En lo que llevamos de andadura democrática en España no podemos hablar de otra cosa sino de gobiernos sometidos a las directrices económicas marcadas por los bancos. En Singulars, de TV3,  el profesor de Economía y también presidente de la organización pro no violencia, Justícia i Pau, economizando las palabras, y nunca mejor dicho, expone los entresijos de la política de fait accompli tras la que se parapeta esa economía de la perversión, una economía de la perversión que permite, por ejemplo, mantener a España en un estado de buenísimas relaciones con dictaduras oligárquicas tan sanguinarias como la de Teodoro Obiang. El video, en catalán, no tiene desperdicio.

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