E de Elefante

Según cuentan, una elefante recién nacida fue atada de una pata a una estaca con una cadena para ser explotada como atracción de circo; la estaca era chiquitina, pero el elefante no tenía la fuerza necesaria para desasirse y se le quedó grabado el incidente de tal modo en su memoria que nunca más se volvió a cuestionar volver a tirar esa cadena con toda su fuerza y arrancar la insignificante estaca cuando fue adulta. Ese es el tipo de incapacidad para evidenciar nuestras fuerzas reales que nos asemeja a los elefantes en muchas ocasiones. Sólo que nosotros no tenemos tanta memoria, claro.

“No vayas a mi tumba y llores
Pues no estoy ahí.
Yo no duermo.
Soy un millar de vientos que soplan,
El brillo de un diamante en la nieve,
La luz del sol sobre el grano maduro,
La suave lluvia de verano.
En el silencio delicado del amanecer
Soy un ave rápida en vuelo.
No vayas a mi tumba y llores,
No estoy ahí,
Yo no morí.”

(Anónimo)

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