La bolsa, la vida y tiro porque me toca

Estamos ante una subida de la prima de riesgo. No sé lo qué es eso. No me fío de la mayoría de términos que desconozco, porque hay un lenguaje universal e inteligible al que tal vez a veces haya que aplicarse un poco para desentrañarlo, pero prima de riesgo no está ahí; está en otro tipo de lenguaje tuneado para esconder información y que esa información alcance a cierto círculo restringido de personajes de la reoca que especulan y juegan fraudulentamente a partir del dinero ajeno. Esto es la bolsa. Me tendría que poner a estudiar bolsa para explicármelo mejor, pero al final acabaría utilizando el mismo pervertido lenguaje que los que la practican, así que, gracias, pero mejor me abstengo. Resulta que la subida de la prima de riesgo encarece la deuda pública. Pero la deuda pública también es un jodido invento, porque lo público sale de la contribución de todos los trabajadores del país, que mes a mes renuncian a parte de su salario para que vaya a fondo común y se subvencione con ello sector público. O sea que deuda pública y sector público vienen a decir cosas distintas y no son de cualquier modo lo mismo, no señor. Hay que estar al loro en las nomenclaturas porque si no nos pasa lo que al omnívoro del chiste que oyó como pedían repollo en un restaurante y se pidió lo mismo pensando que iba a ser un guiso mejor que el pollo. Los mercados (financieros) no son una presa. Son un cazador despiadado que dispara contra lo que sea con tal de tener a su merced grandes cantidades de dinero con las que seguir acumulando más dinero que pueda llegar a perderse en un plis plas cuando alguien, porque yo me lo valgo, decide que ese dinero en cambio, no vale nada. Si esto ocurre, el Estado acude en ayuda del cazador despiadado. De modo que lo que llamamos bolsa y sus reglas de juego no son más que un tratado de cinegética amparado por un estado cazador que no duda en sacrificar a sus súbditos y a sus perros cuando amenazas como la subida de la prima de riesgo así se lo imponen. Para entenderlo más claramente, lo que el estado está haciendo ante estas actuaciones absolutamente emperifolladas con palabros y a la vez absolutamente faltas de ética de los bancos, es lo que ese médico a quien sólo se le ocurre pedir cubos y palanganas ante el enfermo que se desangra. Lógicamente, si no se reacciona atajando este tipo de cosas, igual va a ser que sí, que es nuestro el riesgo de estar haciendo el primo. La pregunta del millón es: ¿es absolutamente imprescindible una plaga la bolsa para la reproducción de la vida diaria? Porque si es que no como salta a la vista, que no me salven, que la vacuna la quiero contra la bolsa.

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