Y tú qué sabes, ¿eh?

Para explicar las elecciones españolas en términos futbolísticos, habría que admitir que gol también es cuando entra en la red el 30% de la pelota. Es difícil de entender, lo admito, y a todos los niveles, toda pelota entra entera en la red o no entra. Este es un tema que nos remite a los números enteros y fraccionarios. Hay gente muy interesada en que pase por número entero lo que sólo es fracción. No se puede enseñar en la escuela matemática simple, mientras en la calle se practica el cálculo del engaño premeditado sin admitir que es algo ilícito. Pues eso es lo que hay y lo que pasa. Lo llaman democracia y no lo es.
Por goleada. Hemos ganado por mayoría absoluta. Es que exulto, floto, flipo, y todo me parece genial como en los sueños.
Sosiego y tranquilidaz, pequeño saltamontes. Estaré siempre a tus espaldas, apollándote pertinaz, incondicionalmente.
¿Esa voz? Me suena, aunque no la reconozco.
¿Cómo no vas a reconocer a tu mentor, tu guía, tu padre putativo de los comienzos y los días difíciles?
Déjame en paz, amor tirano. Además, aunque lo fueras y lo hubieras sido, no tengo ya edad ni tiempo para jugar con muñecas repollo.

Mascota hastag

Tal vez nos espera un gobierno monocolor. Y lo que puede ser peor, si el gobierno monocolor lo hace tan rematadamente mal, aún nos puede caer un gobierno tecnocolor en un abrir y cerrar de ojos, que con doñdinero, bromas, pocas y gustos, ni los justos, no se le vayan a llenar las dictatoriales narices. Así que vamos a compartir una meditación: Gane quien gane, que cada cual haga como si fuera su partido el que hubiera perdido. Y aunque Perrilin´s le gustaría que ganara Cayo, que a nadie se le olvide que habrá que seguir dando el callo en el día a día y que habrá que seguir tratando al hastag con el mismo cariño que si se tratara de una mascota. De modo que ir a votar, por supuesto que sí, pero como si fuéramos en neutrino y ya hubiéramos vuelto antes de ir, que esa es una forma muy recomendable de no perderse por el camino.

La maga

Ella, la maga, la gran creadora, si no de hijos, de inspiración infinita, no sólo fue capaz de hacer magia espontánea para atraer las miradas cuando vivió, sino que sigue siendo capaz de transformar como icono universal motivador en su permanencia posterior entre los vivos. Se la consideró estandarte de la feminidad en el siglo pasado y se la sigue considerando la feminidad en estado puro, en este siglo. La palabra género deriva de la raíz latina concebir, procrear, crear, generar, producir. Si el átomo está compuesto por una multitud de corpúsculos, electrones o iones que giran unos en torno de otros y vibran con un determinado grado de intensidad, se postula que los corpúsculos negativos son femeninos. Los positivos parecen mostrar cierta influencia sobre los negativos, impulsando a estos hacia determinadas acciones adscritas a lo que también tradicionalmente se atribuyen como propias del género femenino. Los átomos actúan de forma instintiva, aunque también el instinto parece estar supeditado a modos de conciencia inteligente. De hecho, si la inteligencia no fuera capaz de modificar la conducta de los seres vivos no habría evolución ni podríamos hablar de progreso. Pero, Marylin, le diríamos ahora, ya no hace falta que tengas cuidado con por ejemplo Berlusconi, que aunque por bien dado el último empujoncito que le han dado los mercados, se ha caído por su propio peso. Y ella, con sonrisa triunfante y bellísima mirada miope, desdeñaría nuestras palabras para señalar con el índice a Gallardón: Menudos fariseos se pasean por los debates televisivos españoles. ¿Cómo os dejáis oír tantas hipocresías? Ese tipo, se presenta como si no hubiera roto un plato, mientras su tándem de partido no hace otra cosa que cerrar comedores escolares para darle luego la hucha a los colegios privados… Uy, maja, digo maga, si ese no es más que un botón de muestra… Lo mejor y lo más saludable, no encender la tele en estos días. Y si nos quedamos con mono de mirar, ponernos cartoons.

No hablaré en clase

Rubalcaba se presentó haciéndose el cordero manso. No con las orejas gachas, porque las tenía un poco por encima del canon establecido y encima en punta, pero con ese ademán del que le consta que ha sido encimado adonde está no por los méritos propios, sino por las meteduras de pata de los demás. Un ovino maquillado como para un glam queen de Loreal, Alfredo se presentó al make up que ni siquiera se había lavado la cabeza, y esas son cosas que acaban con los recursos de los mejores maquillistas y que si uno no está seguro de tener autoimagen se notan una barbaridad. Señor Rodríguez Pero Zapatero. Perdón, señor Rodrigo Pérez Zapatero. Perdón, señor Rodríguez Pérez Rubalcaba. Le tengo apuntado, pero no se lo voy a leer con pelos y señales de los papeles porque me equivoco aposta, sabe, así que acomódeme la licencia como sea, parecía decirle Mariano Rajoy. Rajoy, con la ventaja de las encuestas por delante, se crecía como una macroflor de las que abren en espiral. Tenía enfrente a un oponente que podía ser quien a él le diera la gana. Podía ser un Cánovas si se le antojaba que fuera un Cánovas. Podía ser su propio mentor Aznar. Pero hombre, Rajoy, ¿sólo se le ocurren a usted personajes de la derecha?; eso más que oponentes son sinónimos, le objetaban desde su subconsciente la mayoría de los españoles. Pues oigan, ya que ustedes lo dicen, algo hay. Hemos llegado al punto fáctico que en lo que respecta a mayorías, derecha y no derecha en este país da tan casi lo mismo que puedo permitirme los antojos que quiera a ese respecto. La ambigüedad del programa; ¿nos podría aclarar, con garras inclusivas, la ambigüedad del programa que lo trae ante las cámaras?, le inquiría Rubalcaba como si tuviera en el bolsillo todas las teles del país. Para garras, las suyas, y eso que su programa las oculta viperinamente, pero ya estamos acostumbrados a verle las orejas al lobo y a que sus políticas sean las de ir a Dios dando y con el mazo rezando. Por lo demás, la ambigüedad nunca mató a nadie. La voz de la conciencia puebla le replicaba a Rajoy que las mayorías a las que él se refería eran una falacia, un invento y una mentira producto de cierta matemática disfuncional. No empecemos a marear la perdiz, oigan. Al fin y al cabo fueron ustedes quienes inventaron lo de la imaginación al poder, ¿no?: hacer una ley desproporcional fue todo un alarde imaginativo de los padres de la Constitución 1976. Al pronunciar Rajoy esa fecha, 1976, me di cuenta que había caído en el túnel letánico del tiempo. Y al decir letánico, me acordé de , una pieza de teatro primeriza que Dagoll Dagom estrenó en 1977, o sea un año después. Me di cuenta qué letánica había sido la intención del aparentemente preceptivo cara a cara entre los dos cabezas de partido de una nación pluripartidista a la que se le imponía el bipartidismo tan frívolamente como si siempre fuera de noche y como si todos los gatos fueran pardos. En unos minutos, y a efectos de que todo ciudadano que estuviera presenciando el telespectáculo dijera amén o beeee, da igual, el periodismo mediático empezaría a vertir tóxicas opiniones acerca de cuál de esos dos prebostes patrios tenía más madera de ganador y sea como fuere, cuál de los dos iba a ser el futuro presidente de la nación, que es una muy detectable forma invasiva de meterse donde no les llaman. Donde no les llaman, sí, que política y periodismo no es todo lo mismo.

Números

Estoy haciendo números. Los gobiernos del euro llevan tiempo preocupándose porque a los banqueros no les salen los números. Como no soy banquera, tengo que preocuparme yo sola por los números que hago. Si yo fuera gobierno, no iba a permitir que en mi país hubiera cinco millones de parad@s, mientras los banqueros se declaran en quiebra a la vez que se suben el sueldo por las nubes. Subirse el sueldo por las nubes no es incompatible con la crisis, dicen los banqueros. Está claro que la crisis es para hundir a los que no tienen trabajo y como quiera que los gobiernos no se van al paro nunca, tanto los gobernantes como los banqueros están como una piña de unidos y bien avenidos. Unos hacen de auto; los otros, de remolque. La carretera, la sigue poniendo el pueblo trabajador. Cuando los números no cuadran, se hacen cuadrar a costa del trabajo de los que no se suben el sueldo ni a la de tres porque ya casi ni se acuerdan de lo que es tener un sueldo y cobrarlo. A ese auto con remolque lo sigue arrastrando toda la gente de a pie. Con lo fácil que sería dejar de tirar del carro y decir que prou, como la gallina de la canción. Al final, no va a ser posible la revolución sin pedirle ayuda a los pollos.