Sapiens natura

Han pasado 25 años entre algunas opiniones del magistrado Ollero publicadas en prensa. Pero como si nada. Suele ocurrir en las personas provicles a la involución; carecen de cualquier sentido de avance y siempre quedan como lo que son: refractarios al progreso.

Ollero
lleva su defensa del feto a extremos imposibles por su ultrajante enemistad hacia los gatos. Los gatos escondidos que para él pueda albergar un útero lo sacan tan fuera de sí que los defiende a todos por principio, aunque se encuentren en proyectiva: salid, salid del primero hasta el último, bicharracos, que aquí estamos yo y nosotros para ponéroslo difícil cuando no encontréis trabajo ni comida, ni subsidio de desempleo. En su obsesión por los gatos, todo ministerio u oficina del estado debería pasar a llamar úteros a sus puertas de acceso. Allí lo encontrarían a él y sus colegas amargándoles la vida y haciéndoles pagar un euro por cada vez que salieran/entraran por la gatera. La razón de homínido desafecto hacia sus semejantes resbalándole en la indiferencia del gato, como en la oda de Neruda.
“Yo no.
Yo no suscribo.
Yo no conozco al gato.
Todo lo sé, la vida y su archipiélago,
el mar y la ciudad incalculable,
la botánica,
el gineceo con sus extravíos,
el por y el menos de la matemática,
los embudos volcánicos del mundo,
la cáscara irreal del cocodrilo,
la bondad ignorada del bombero,
el atavismo azul del sacerdote,
pero no puedo descifrar un gato.
Mi razón resbaló en su indiferencia,
sus ojos tienen números de oro”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s