Blautas

ÁNGELES

Nautas de azul
Entre la expectación y nuestros brazos
La vida nos los aleja a toda rueda
Como un sol esquivando la noche con la exactitud de un espejo
O como encierra el firmamento al mediodía
En su esplendor redondo

Conciliando la esfera con sus rayos
Uniendo la ingratitud con las macetas
Vibra el sol
El alma de la higuera exalta su ramaje
Cual tributo de un día
A la hivernal ausencia de hoja

Aún de forma imprecisa
El frío también sueña con un ángel bajo el techo
Donde la fiel crisálida conmoverá a la rosa
Y el témpano de hielo
Moverá por la onda hacia la inminente espuma
Para celebrar la alegría completa de ser pez
O de ser promisoria mariposa que embistiendo llega
Para dar lo mejor de sí misma.

Ira y luz, padre de España

Una España en la que cabe todo río derecho. En la que cabe todo ser que transformándose crece. Todo golpe temible de un corazón no resuelto. Un ser cuya condición de español quiera decir ibero, a muerte puro, entero y verdadero. Para ser muestra de cuanto fue y, mucho más que lo sabido, ser los factores de un comienzo que arranca en la calle y en el pasearse a cuerpo. La España de hoy, que sea como la de Celaya. Y no como la de Rajoy.

Lo peor es que nos hayamos acostumbrado a ser invisibles y hayamos dejado de creer en que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo. Nosotros somos quien somos, pero sin perder de vista que ser y tener casi siempre andan a la rebatiña por puro antagonismo.

Posteamos Un trozo invisible de este mundo, de Pijus Económicus:
Un trozo invisible de este mundo

Posted on octubre 13, 2012 by Alberto Garzón Espinosa

Dice Eduardo Galeano que en nuestro tiempo es más libre el dinero que la gente. Y no le falta razón. Hoy se pueden realizar transacciones, en apenas unos instantes, con objeto de comprar títulos financieros en Japón, India, EEUU, Argentina, Madrid o Londres. Por el contrario, las personas necesitamos superar unos infernales requerimientos burocráticos o jugarnos la vida para movernos por las distintas zonas geográficas que conforman nuestro planeta. Incluso aunque se huya de la guerra, de la pobreza o de la falta de esperanza lo que acaba determinando si uno puede lograr sus objetivos es la cifra que aparece en la cuenta corriente. Y eso, por supuesto, si se tiene la suerte de tener una.

Los seres humanos vivimos compartimentados, divididos en distintos trozos. Separados entre nosotros por las fronteras jurídicas, herencia siempre de la violencia, nos vemos diferentes siendo en última instancia iguales. Nuestra cultura y nuestro desarrollo material han sido condicionados por el clima, por la geografía, por el uso de la fuerza e incluso por el mismo azar. Eso es lo que nos ha diferenciado, y no la inteligencia, la superioridad moral o el designio divino. Pero algunos, empujados por la ignorancia, han aprovechado y aprovechan esas diferencias para consolidar diferentes formas sociales profundamente injustas y antihumanas.

Un trozo invisible de este mundo es una obra de teatro que hace pivotar su reflexión sobre estas cuestiones. Describiendo la realidad social y material de las personas que no son reconocidas como tales por el sistema, y con la crudeza que realmente caracteriza dichas situaciones, la obra nos engulle en un torbellino de sensaciones que remueven nuestras conciencias y terminan asestando una puñalada mortal a la ideología dominante.

Aunque disimulada, en todas partes está latente esa ideología dominante que nos dice qué es aceptable y qué no; esa misma ideología que justifica un orden económico criminal que define a las personas como meros recursos humanos que poder explotar; esa ideología que se disfraza de “sentido común” con objeto de parecer inofensiva y natural; esa ideología que se transmite en cada telediario, en cada escuela, en cada película de entretenimiento y, sobre todo, en cada repetido discurso político del pensamiento único.

Juan Diego Botto consigue hacernos tanto reír como llorar a lo largo de toda la representación. Historia tras historia logramos sentirnos identificados con los personajes, con sus tristezas y con sus esperanzas. Reflexionamos con ellos sobre las promesas de un futuro mejor y sobre la impotencia de tener que sobrevivir sin vivir. Probamos así el amargo sabor de la indiferencia social, de la injusticia que encuentra más justificación que crítica y de la repetición como farsa de lo que en su día fue tragedia. Pero también logramos pensar a algunas de esas personas desde fuera, como preocupados espectadores, para percibir con claridad la alienación que los ahoga como seres humanos.

Estamos ante un trabajo que logra poner el foco en trozos de nuestro mundo que son invisible para la mayoría de la población. Pero la obra no es desde luego un instrumento para satisfacer nuestros deseos izquierdistas de autocomplacencia. Estamos, por el contrario, ante una explícita invitación a la acción política, algo que por cierto caracteriza nítidamente a la trayectoria del propio actor. A todos nos esperan las calles, las asambleas en las plazas, los comités de empresa y toda la organización social posible. Nos va el mundo y la dignidad en ello.

Karl Marx reconoció en los revolucionarios de la Comuna de Paris a aquellos que pretendieron “tomar el cielo por asalto”. Una bella forma de describir el espíritu de quienes, desafiando a esa ideología dominante que insta permanentemente a la resignación, aspiraron a cristalizar en la realidad material sus propios anhelos de justicia social. Rebelarse nunca ha sido gratis, y la reacción de quienes ven amenazados sus privilegios de explotadores no tiende a ser nada agradable para con los rebeldes. Pero la dignidad no entiende de fríos cálculos de beneficio y coste individual. Por esa razón no cabe duda de que tomar el cielo por asalto es el más digno propósito de un ser humano.

Los amos del terrorismo financiero mundial (los amos del mundo sería mucho decir)

Terroristas, perquè per culpa seva moren moltíssimes personas. És fals que la banca pública hagi imposat un full de ruta al Banc Central Europeu. En canvi és veritat que la banca privada extreu uns ingressos inhonestos a partir del deute públic. Com també és veritat que el deute públic és el resultat del frau fiscal que escometen les grans corporacions i de que la tercera part del PIB estigui en els paradisos fiscals.

Sol, Fa, Mi

Aunque la cámara registra otro día porque lleva la fecha pasada de rosca, la foto es de esta semana. Quién hubiera dicho que luego se iba a poner tan malo el tiempo y que en unos minutos iba a caer en algunos puntos lo que no cayera en mil días. La zona más castigada, una urbanización pegada a una laguna. La gente del lugar habla de sus mayores, que siempre dijeron “una casa ahí, ni regalada”. Formas de expresión para definir una temeridad. Tramos de carretera por encima de ramblas secas y de barrancos y lechos de piedras; elevados, pero no lo suficiente. Se los arrancó el agua como si fueran de juguete. La negligencia humana, siempre dando muestras de creerse que la naturaleza es tonta y que se la puede burlar.