GATUJI

GATUCHI

Los animales, como todo el mundo, salieron del paisaje para acompañarse en la trashumancia. Aunque siguen habiendo montañas que son gatos auténticos, que arañan con sus uñas de pita al visitante. Como si no tuviera bastante el pobre, de llegar con tres heridas: la del amor, la de la muerte, la de la vida. Hay montañas que definitivamente son gato, como hay hombres que quisieran ser pájaro pero su brazo descarta el ser ala, así que por mucho que se imaginen que vuelan, vuelan a ninguna parte hasta que por efecto del tiempo se petrifican y vuelven a su primera condición temporal vibratoria infinitesimalmente más inmótil que cualquier individuo al que se le reconozca capacidad para la locomoción.

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