Cartas

2014-02-08 10.18.01

El whp de esta semana en Instagram va sobre las cartas. Meterse en el sobre de una, es irse a la cama. Polisemia. Yo estuve metida en el sobre un buen puñado de años, a vueltas con la narcolepsia. Se arracimó tan fuerte en mí que no me soltaba. Pero di la vuelta y me salí del sobre, vaya que sí. Todavía me tiran un montón las camas, aunque ahora puedo soñar perfectamente despierta. Sin problemas. Sueño que soy una artista del siglo pasado. Que el cineasta que sigo se casa conmigo. Y que la edad no se encuentra ni se pierde, sino que va y viene como los trenes. A veces el sueño supera a la realidad y a veces, la realidad se impone a los sueños. Una realidad que no esté conectada con su sueño, es una carta que no me interesa. Hay algunas ciudades de ensueño. Una, por ejemplo, es Almería. Aquí quise venir a vivir por un espacio de tiempo. No me arrepiento y ahora, ya me considero adoptada por ella. Granada, en cambio, no confirma las maravillas del tiempo perfectamente detenido que contiene. La ciudad parece codiciar de tal modo los sueños de los itinerantes que pasan por ella que en lugar de ofrecer una señalización clara, visible y a prueba del conductor más impérito está sobredimensionada de radares para sacar fotos de infracciones. Los conductores en Granada son solamente presuntos infractores. ¡Pero si estuve ahí hace seis meses por lo menos! ¿Ahora llegan esas cartas? Cuentas: a ver, fue por mi cumple… Das marcha atrás y te salen setenta y cinco días desde las multas por correo. Y no una multa; una colección. Pero Granada es tan bonita que igual vuelves. Aunque ya te la atraviesas por el carril bici. O te la haces a pie, mientras estás pensando quién pagará las multas de los autobuses y si las mandarán igualmente por correo. A las cartas les atribuyes suerte y sentido bien intencionado por principio. Un día recibí una carta de Bill Viola, aceptando la supervisión y monitorización de uno de mis videos. Genial: ya lo piensas como si hubiera pasado. Con la electrónica y el teléfono es todo más rápido y más directo. Pero las cartas conectan mejor con los sueños. Hechas a imagen y semejanza de los sueños, siguen su mismo proceso de maduración. Como las frutas.

2014-02-05 15.55.03

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