Poesia Visual amb text

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RELLOTGE
Rellotge
Cap endavant
Cap enrere
Pel rellotge
Tant se val
Li manen que compti
Quelcom tan intangible
Com el temps
Una flor s’obre
Dia
Un altra flor s’obre
Nit
Sempre hi ha nits
I sempre hi ha dies
Que obren
I s’obren
D’això va el temps
El rellotge ho repeteix
I somriu amb la memòria
Quan un il.lús s’atansa
A demanar per la tanca

Yoko Ono en el Zapillo

Llevando un sofá entre las manos, un par de muchachos cruzan descalzos un paso de cebra por la avenida Cabo de Gata a esa hora de la tarde en que solo circulan por la calle cuatro gatos. Tal vez los chicos también son cuatro en lugar de dos, que llevo sin comer desde anoche y mi cerebro ya procesa a medias y todo. El sofá puedo asegurar que es de dos plazas, me he fijado bien porque los sofás grandes nunca me han gustado. Según como se mire, un sofá biplaza tan cuco hasta podría ser un piano camuflado por los cojines. Destino previsible del enser: el contenedor de la basura, adonde como no va a caber se quedará haciéndole compañía al lado. “Sí, está nuevo así mismo, exclama Yoko sentada en lo alto como una princesa de circo. Los cuatro gatos se la miran de reojo, divididos entre los que miran de reojo al sofá y punto y los que miran de reojo la performance calibrando si vale la pena pararse un momentín a recibir un chute de teatro callejero cien por cien gratuito que justifique aplazar el estrés y la prisa por un rato. Genial, exclama Yoko con su Canon 500D en mano, filmando todo el rato. Ya se sabe que para una performer fuera de serie como ella, el espéctaculo es como una ecuación cuyas incógnitas las van despejando los espectadores. Además, para Yoko antes de la música es el álgebra.
-¿Y cómo se llamará?-, le pregunta un curioso.
-¿Cómo se llamará el qué?
-El chorizo entero a lo Abbey Road que os estáis marcando.
-¡Ah, eso! Se llamará: Zebra crossing with sofa interpreted by myself.
-Oiga, ¿y no me dejaría tocarlo a mí también, como espontáneo del evento?
-Pues queda fuera de toda posibilidad, mire. El sofá es mío al fin y al cabo. Y la idea de sacarlo a la calle también, así que si lo que usted quiere es tocar una idea, le aconsejo que primero la deje salir de su cabeza.
-Nada. Pues usted perdone la insolencia. Tengo dos perros míos y soy matador de simulación, que nunca mataría ni una mosca. Usted tiene los ojos rasgados más bonitos que se han visto en todo el Paseo Marítimo y si no me cayera bien me faltarían los cinco sentidos. En fin, señora, soy vigilante nocturno de la gasolinera, si le puedo ser útil en algo, este es mi número de teléfono.
-Olvídelo amigo. Le doblo la edad y encima soy de tuenti con lo que es como si estuviera sin teléfono un día sí y otro también.
-Ya veo. Lo de la edad es una forma fina de decirme que no le intereso y lo de Tuenti es para acabarme de partir por la mitad.
-Le felicito, caballero. Se expresa usted con propiedad. Y lo de incidir en las mitades es un acierto. El estudio de la mitad es una constante en toda mi obra.
Yoko se acaba de pintar de negro de arriba abajo, por delante y por detrás del lado izquierdo. Con la mano del color de la carne del lado simétrico le ofrece media invitación para su próxima performance en Alme (se supone que quiere decir en Almería).
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El payaso

Siempre me ha intrigado el payaso del paso de peatones, hasta que, todo se sabe un día, me he enterado que es un gnomo de las nubes de esos que viven la mar de bien avenidos imagecon su mujer y sus hijos en algún sitio virgen de las altas montañas de donde suele bajar a la ciudad para entretenerse haciendo llover a raudales durante horas y días hasta que un niño y su perro descubren que en su roja nariz postiza de payaso hay camuflada una máquina tomavistas con la que se entretiene rodando al personal espectador. Cuando esto ocurre y ladra el perro o el niño lo señala con el dedo apuntando a la cámara, el gnomo en medio del cruce se apresura a alcanzar la acera mientras va sembrando la calzada con las teclas de su instrumento que se desparraman todas desde la primera hasta la última. Con el semáforo en verde, aguarda impaciente junto al paso y cuando se vuelve a poner rojo, se adentra entre los vehículos para recoger las teclas del acordeón que al haber sido aplastadas por los coches han abandonado su condición original y se han convertido en auténticas piezas de oro.
La gente que no se entera de la película, se empeña en echarle unas monedas de propina al gnomo de las nubes. ¡Qué cosas!, ríe el muy payaso.
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Rosa gato

rosagato

Rosa
Tiene el toque de la carne
Lo siento Madam
Si confundo tus dedos
Con sus pétalos

El viento
Como a campanas
Todas
Las ha ido doblando
Excepto una
Que se erige
Soberana torre del
Jardín

Atento
A las campanadas
Recibo su perfume que
Me inclina
Hacia el suelo

Soy
Una rosa gato

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La copa •}{•

cine

La copa
(V.O.S.E.)

Una vez se llena una copa hasta arriba, sigue llenándose y nadie es capaz de entender lo que pasa hasta que por fin un niño que corre tras una pelota que ni siquiera es suya advierte que la copa está creciendo en profundidad. Precisamente la profundidad es una dimensión que todo el mundo pasa por alto. La copa se ha crecido en una calle larga y perfecta. El lado derecho de la calle presenta un perfil muy hablador. No siempre habla consigo mismo. Los monólogos, si se repiten con frecuencia son la monotonía en persona. El perfil hablador del lado izquierdo resulta tan parecido y tan simétrico alperfil hablador derecho como una gota de agua a otra gota de agua. Los diálogos entre las dos gotas de agua resultan estimulantes y a veces son tan edificantes que eclosionan esencialmente en un espectáculo de alegría pura. Nos queremos dar un beso, declara el lado L. Pero que nadie nos corte por ello por la mitad, añade el lado R, asaltado por un más que fundado miedo a dejar de ir a medias en todo por culpa de una autoridad competentemente envidiosa de la felicidad ajena. La copa sigue llenándose y la calle sigue tirando hacia un fondo cada vez más profundo. La gente empieza a seguir la corriente del beso y se besa sin parar y si para, es para las necesidades más imprescindibles. Para no perder la costumbre del beso ni darle la oportunidad de que se eche en el olvido, se establecen turnos de sueño y vigilia por bloques y portales e incluso por plantas de pisos, hasta que una vecina muy lúcida y observadora de los fenómenos naturales asegura que se puede vivir relajadamente y se puede dormir cuando le venga en gana a cada cual, que el beso es consecuencia de la sed y la sed es una de las leyes fundamentales de la Naturaleza. Lo sabía, exclama la media parte L. Siempre lo supe, aunque gracias por explicarlo tan bien, le agradece a la vecina sabihonda. Claro que sí: Sed y multiplicaos, sentencia la media parte R echando mano mal que bien del proverbio aprendido.
Para volver a su butaca, pidan una salida de cartulina en la puerta de acceso, dice el anuncio de la pantalla. Se han encendido las luces del techo. Se prohibe tirar cáscaras de pipas y cacahuetes en la sala, dice el siguiente anuncio. Pronto se apagan las luces del techo y quedan las de posición que no dejan ver nada. El cine, de programa doble, está lleno hasta los topes. Cuando se acaba la sed precautoriamente satisfecha con el pago previo de la entrada, la sala vuelve a quedarse vacía. Siempre se cuela algún espabilado. Cuatro gatos, siempre los mismos. Si no los pilla el acomodador y los saca tirándoles las orejas, les deja absolutamente igual que estén tan mal vistos.