Un oasis en peligro

El acuífero del manantial Aguas, víctima de la sobreexplotación industrial en connivencia con la administración de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Os dejamos el excelente reportaje realizado por el equipo del Escarabajo Verde. Merece la pena verlo.

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Un billete de memoria para cada viaje

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“Y desde el pacifismo, sabemos que las guerras las mueven las mentiras que conducen al caos, mientras que el orden, adonde cabemos todos, conduce al cosmos que todos compartimos”.
En un espacio público, entre una hilera de acacias, se yergue un mupi en forma de tubo. Destaca entre todos los carteles uno con la imagen de Franco, el dictador. Sobre los ojos de la cara que durante mucho tiempo fue impresa en los sellos de correos, se simulan unas gafas manchadas de sangre. El cartel es un reclamo para una conferencia que trata sobre los crímenes del fascismo español. Crimen y justicia, versus crimen e impunidad. Detrás de una cara afecta al crimen también hay un sistema que lo soporta y sufre; un sistema al que se le dice: “deja de pensar en ello, y sigue alimentándote de sangre”. Aunque según donde te ubiques, el mensaje es muy distinto. Y desde el pacifismo, sabemos que las guerras las mueven las mentiras que conducen al caos, mientras que el orden, adonde cabemos todos, conduce al cosmos que todos compartimos.
Nuestro corazón bombea sangre. Alimentarlo con sangre de nuestros semejantes es una endemia. Veganismo y pacifismo es todo lo mismo.

Poder y violencia

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Poder político y violencia son términos antagónicos. Toda política ha de procurar la salvaguarda de la libertad y la integridad del grupo social sobre el que ejerce su oficio. Hanna Arendt lo deja dicho: “El dominio entendido en términos de poder del hombre sobre el hombre es una errónea interpretación de la esencia del poder político, es decir, el poder no puede coexistir con la violencia”.

Ella

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The Vegan Night Vision

Llega ella de la huerta con su carga de hortalizas y verduras. Ya en casa, nos enseña a manejar el cuchillo. No nos lo deja; solo mirar. El día que aprendo a pelar una patata y me veo con un cuchillo entre las manos soy feliz. Es un cuchillo que ha perdido el mango y por eso me lo deja, pero yo, feliz.
La llamo la reina del canal. Me la represento proyectando su sombra entre las sombras de los altos plátanos que bordean el camino de tierra auténtica. Las sombras de los plátanos no se mueven; la que se mueve y avanza es su propia sombra. Del otro lado se acerca un hortelano. Ya a punto de cruzarse, canal de por medio el que va le dice a la que viene: -¿Qué llevamos hoy, cuerpo bueno?
-A ti te lo voy a decir… Ni más ni menos.
Una forma como otra cualquiera de intercambiarse el saludo.
🙂