Entre naranjos

Tiembla el amanecer en la vuelta del cielo recién empapelado

Cierra la noche en la palma de mi mano

La flor del sufrimiento se recoge en el corazón herido del jazmín desalentado

Mientras el llanto gris discurre entre los tristes muros hacia los naranjos

Duérmete tú noche No pases cuidado

Bajo la planta de los pies echan raíz la pena y el espanto

Va arrastrando la llave del sueño por los sembrados un verdugo sonámbulo

Tiembla el amanecer en la vuelta del cielo enmanillado

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