La paloma

«Se equivocó la paloma

se equivocaba

por ir al norte fue al sur

creyó que el trigo era el agua

creyó que el mar era el cielo

que la noche la mañana…»

(Entre el clavel y la espada)

Sabía que iba a ocurrir algo porque siempre es así cuando hay actualización nocturna en Ios; de hecho, había recibido el aviso de actualización por la mañana y justo una hora después había tenido que llevar a Rosalina a la vet y habíamos salido de la vet una hora después con el collar isabelino puesto tras el tratamiento con medicinas de uso tópico y con inyecciones de antibióticos y de analgésicos, más indicaciones estrictas de que durante una semana Rosalina había de someterse a reclusión estricta dentro de casa para evitar riesgos mayores porque los gatos pierden toda la orientación con el collar puesto. Un día después, sigue la gata con un humor de perros ya nada más empezar la mañana…

Primero, y para ser exactos, me llegó el estruendo de cables al que en fracciones de segundo se le sumaba el impacto de un cuerpo contra los hierros de la baranda, y como yo no lo vi pese a que estaba ahí, que todo lo deduje a posteriori con lo que fue pasando, giré sus (mis) 360º en un infructuoso intento de descifrar lo ocurrido. Serían las once, y sólo recibí la nada como respuesta suspendida en el pulso natural del jardín. Uno de tantos enigmas para revelar que el mundo vegetal es capaz de encerrar, me dije, cosa que Marianela desmintió enseguida dirigiéndose hacia un punto concreto entre el muro que soporta las rejas de la baranda y el área de los geranios trepadores con un interés que oscilaba entre la curiosidad y un reconocible cinegético instinto felino; justo debajo del cableado de teléfonos que sostiene el alto poste de madera clavado sobre la acera junto al muro, había caído una paloma. El enigmático golpe oído escasos segundos antes, respondía al trastazo recibido al enredarse entre los cables primero y chocar luego con los barrotes del enrejado que la irían a dejar como bulto gris y blanco, torpe y suave a la vez, densa micronube de pluma caído en el suelo. Me acerqué a ella para recogerla de tierra y recibí su resistencia inútil entre frustrados intentos de incorporarse al vuelo; luego, desengañada de sus propias fuerzas, la paloma cedió y acabó aceptando mis ofrecimientos de cuidados. Hay un peral junto a la ventana del estudio donde estoy escribiendo esto. Un revuelo de pájaros menudos van y vienen y trenzan las ramas y me miran entre gorjeos que no alcanzo a descifrar y que presupongo preguntan por su vecina, la paloma herida de la que estoy hablando. Cruza también el campo visual de la ventana otra paloma blanquecina para detenerse en la floreciente buganvilla, exultante de luz magenta y llamando a gritos una poda que le devuelva el equilibrio entre las plantas que comparten el mismo lugar; me echa una mirada escrutadora a través de los barrotes cubiertos con red de gatos de la reja esa paloma de la buganvilla, y reprende su camino haciendo un ruido como chirrido de alarma al agitar sus aletas. ¿Qué me querrá decir? Quién sabe, acaso es la pareja de mi prisionera y está previsualizando el devenir e intentando ponerme en situación para indicarme qué he de hacer y qué no, cosa que bien quisiera yo saber porque todo sea dicho, no tengo ni idea de palomas. De modo que trato de ponerme en su lugar y, de entrada, le envío amor incondicional como si me lo mandara a mí misma; estas cosas a veces funcionan mejor que cualquier medicina, saben, y si se tiene que morir, la enterraré y rezaré para que su salida del cuerpo sea placentera y su viaje a la eternidad, leve y tranquilo como el vuelo de una pluma liviana y pequeña. Ahora, están acudiendo por parejas al peral los pájaros pequeños. Creo que estos pájaros son monógamos, aunque yo no entiendo de pájaros y aunque parece también que eso es cosa que a ellos tampoco les importa lo más mínimo.

Al tomarla en brazos, el animal dejó atrás su intento de huida y se me confió. Pensé que tal vez la debía envolver con algo cálido, algo que sirviera de pauta transitoria entre mi brazo y la dura atmósfera de la nada. ¡Ya sé!, me dije recordando la bandera que colgué ayer en una de las ventanas y que bien podría desanudar desde el jardín sin necesidad de abrir ninguna puerta con las llaves del manojo que habrían limitado mucho mi capacidad de movimiento. El griterío de los pájaros me resonaba como un aplauso de aprobación. Desanudé las cintas y envolví a la paloma con mi bandera republicana. Ahora tenía que buscar una jaula segura para ponerla dentro de la casa y a resguardo de Rosalina, tan malhumorada con su collar en su prescrito confinamiento de una semana. No tengo jaula de pájaros, así que la puse en la misma mochila con ventanucas de red que adquirí en zooplus para transportar gatos y que había usado el día anterior para llevar a Rosalina bien atada con su arnés. La paloma puede respirar y me ve; de hecho, no me quita ojo de encima: la mirada, bellísima, de sus ojos marrones, la cabecita ladeada y auscultando todo lo que hago. A oleadas que vienen y van como si fueran pájaros, me siento confiada en que se va a recuperar una vez que retroceda el aturdimiento del impacto recibido. Te deseo lo mejor, le digo en voz alta, mirándola a la cara. (Desde el jardín de la casa vecina, la Loba nos ladra un ladrido de esos que van de la aprobación a la alarma, pasando por la advertencia de que algo más está a punto de ocurrir; debe de estar excedido el tiempo de cocción de la comida en mi cocina, me digo. Salgo corriendo a la otra ala de la casa). Desde un silencio que sólo los sentidos pueden interpretar, la paloma me responde: gracias. De nada; gracias a ti, que habrías hecho lo mismo por mí, le digo con el convencimiento de que la compasión animal entre especies se sobrepone a cualquier tipo de contingencia. Las actualizaciones del iPhone se han instalado sin mayores problemas. Genial. Aunque es domingo y tendremos pocas posibilidades que estén abiertos, voy a tratar de encontrar info del centro más cercano de recuperación de aves. Que tengáis un día maravilloso. Y gracias también por estar ahí.

SER INMORTAL (Dibujo)

«Ser inmortal es baladí; menos el hombre todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible es saberse inmortal». Me costaba leer esta frase de Jorge Luís Borges, hasta que entendí que al decir todas las criaturas lo son, había que interpretar que son inmortales, y no que son baladíes. Pero entonces, volvía al texto y no había otra que admitir que el autor establecía una relación de igualdad entre inmortal y baladí, que al fin y al cabo valían el mismo sentido y que si los humanos fuéramos como los animales, la importancia de la muerte dejaría de estar definitivamente tan sobrevalorada.

CONTEMPORANEIDAD

Para Giorgio Agamben (Roma, 1942) el ser contemporáneo tiene que ver con no ser condescendiente con los valores dominantes de su época, y sobretodo, no legitimarlos. Contemporáneo es quien puede ver las luces y las sombras de su presente. La posibilidad de ir hacia las sombras y dejarlas entrever hace contemporánex a quien piensa. La luz del pensamiento es fenomenológica (luz (indoeuropeo) se asimila a fenómeno (brillar, en griego)). La filosofía estudia a lo que está superpuesto por la luz para atender a sus razones, su fundamento. Este mismo espíritu filosófico ha de predominar en la auténtica historiografía.

(En la imagen, Michel Foucault)

Cuidar a quien nos cuida

Rachel Carson luchó por la desaparición del uso de pesticidas mortíferos como el DDT y su libro La Primavera Silenciosa contribuyó a la sensibilización general hacia el cuidado de la naturaleza en todos sus ámbitos.

#RachelCarson

#LaPrimaveraSilenciosa

W. B.

Walter Benjamin dejo inconclusa su obra póstuma Das Passagen Werk o Libro de los Pasajes. Leerlo presupone la aplicación de las formas creativas del cine a la filosofía, sustituyendo los planos por textos y citas y aplicando para la historia el principio del montaje cinematográfico, de modo que la interpretación de los mismos queda en manos de quien los lee y hay que buscar el significado a partir de la reacción que producen los materiales, método que presenta una sintonía con la obra de Aby Warburg que no se puede negar. Este antisubjetivismo para abordar tanto temas de arte, estudios sobre Baudelaire o un tratado sobre la historia del siglo XIX consiste así en citas y más citas que se vuelcan en un espacio de interpretación totalmente nuevo. Para leerlo hay que perderse al igual que Benjamin, como en un laberinto, se perdía en la ciudad de Paris para escribirlo: «… perderse en una ciudad -como quien se pierde en un bosque- requiere un aprendizaje…». El arte de perdersse.

Fluxus

Fluye todo. En el fluir continuo de todo lo que existe hay a la vez un principio de concordancia y de unidad; hasta lo divergente está de acuerdo consigo mismo y este es fenómeno ontológico que conocemos por el nombre de dialéctica. Feliz 2021 y ojalá nos traiga el año nuevo cambios tan reconfortantes como p. e. sería tener a @EnriqueSantiago de ministro de… ¿Cultura?

«Que alguien, que no seas tú, corte parte de la lona A. Pega la zona cortada en el
mismo punto de la lona B. Alinea las lonas A y la B y cuélgalas adyacentes una a la
otra. Pueden usarse lonas blancas o fotografías, indistintamente.» (@yokoono)

Irene

«¿Saben cuál es el verdadero problema? El modelo económico de carácter extractivo que ustedes han impuesto en este país. Un modelo económico en el que la riqueza que se genera en España se va a Suiza, Panamá, Delaware o Andorra, esos paraísos fiscales que ustedes conocen tanto”

IRENE MONTERO