Hibisco en flor

4402172B-42B6-4CD5-83EE-05E922CB065BLa flor amarilla del hibisco

Ojos múltiples perfectamente erectos

De belleza simétrica

Y equidistancia geométrica

La flor amarilla del hibisco

Repliega su muralla helicoidalmente

Como una sombrerilla de pétalos

En asterisco de invisibles varillas

Ante el nocturno numen de los jardines

La flor amarilla del hibisco

Se deja ir por los suelos desmayada

Sin aliento

Su cáliz

Como una ecuación sin solución

Por falta de consenso

Aún colgará del árbol todo un día

Y yo que me creí

¡Oh maravilla!

Tanto en la muerte como en la vida

Que iba a ser siempre del hibisco y mía…

¡Ya no podré prepararle el desayuno nunca más!

¡Adiós hermosa flor amarilla!

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Entre naranjos

Tiembla el amanecer en la vuelta del cielo recién empapelado

Cierra la noche en la palma de mi mano

La flor del sufrimiento se recoge en el corazón herido del jazmín desalentado

Mientras el llanto gris discurre entre los tristes muros hacia los naranjos

Duérmete tú noche No pases cuidado

Bajo la planta de los pies echan raíz la pena y el espanto

Va arrastrando la llave del sueño por los sembrados un verdugo sonámbulo

Tiembla el amanecer en la vuelta del cielo enmanillado

Yo también te amo

Imagínense que esta historia tiene otro final. Que el joven termina ingresado en un hospital público resarciéndose de las graves heridas de arma blanca ocasionadas por los mossos d’esquadra que han dado por fin con su paradero. Que van a visitarle los reyes de España como han hecho con todas las demás víctimas del atentado. “Eres una víctima más, chico; no vamos a hacer distinciones; nosotros también te queremos. “. El joven se esfuerza por entender lo que está pasando. Estaba esperando ver a los reyes de España ante sí y lo que está viendo es un hombre y una mujer vestidos perfectamente a la europea que tienen los mismos rasgos que su padre y su madre biológicos. Ya lo entiendo, deduce rápidamente: en realidad, los reyes siempre son los padres. Sonríe. Luego, vencido por el cansancio cierra los ojos. El sueño le transporta a otra realidad en que las equivocaciones se pagan con el entendimiento y el perdón en lugar de pagarse con el odio y la muerte. Lo sabía: eso es lo que he esperado desde siempre. Lo sabía y no sabía cómo decirlo. Por fin alcanzo a hacerme con el idioma más perfecto que existe, que es el del corazón y el de los sentimientos, un lenguaje que todo el mundo tenemos derecho que nos asista. Ahora ya me da lo mismo si mañana no me despierto. Hoy o ahora o siempre, ya significan lo mismo para mí. Para siempre.